
Aquel hombre del sombrero vive en la esquina.
Jamás han visto su rostro.
Aquel hombre del sombrero no tiene nombre.
Jamás lo han nombrado.
Aquel hombre del sombrero no sale de su casa.
Jamás ha tenido visitas.
Una vez salí de mi casa y lo vi parado junto a sus escaleras.
Estaba a espaldas y parecía mirar al horizonte.
Dirigí mis pasos hacia aquel lugar y me senté a su lado.
Nunca voltee a verlo ni sentí la necesidad.
Admiramos el atardecer solo él y yo.
Nunca nos miramos.
Una sonrisa brotó de mi boca.
Después de un momento silencioso y con voz tan suave como la seda el hombre del sombrero dijo:
-muchas gracias.
Aquel hombre del sombrero empezó a caminar y se alejó.
A veces lo veo sentado en las calles o en las puertas de las casas. Siempre esperando algo.
Siempre de espaldas viendo al horizonte y con su sombrero.
Creo que aquel hombre del sombrero es la muerte que esta en todas partes, observando y esperando a alguien con quien admirar el atardecer, sin hablar, con una sonrisa franca en el rostro, siempre elegante y con un sombrero.
Aquel hombre del sombrero, tan solo, pero que nos ayuda tanto.
Jamás han visto su rostro.
Aquel hombre del sombrero no tiene nombre.
Jamás lo han nombrado.
Aquel hombre del sombrero no sale de su casa.
Jamás ha tenido visitas.
Una vez salí de mi casa y lo vi parado junto a sus escaleras.
Estaba a espaldas y parecía mirar al horizonte.
Dirigí mis pasos hacia aquel lugar y me senté a su lado.
Nunca voltee a verlo ni sentí la necesidad.
Admiramos el atardecer solo él y yo.
Nunca nos miramos.
Una sonrisa brotó de mi boca.
Después de un momento silencioso y con voz tan suave como la seda el hombre del sombrero dijo:
-muchas gracias.
Aquel hombre del sombrero empezó a caminar y se alejó.
A veces lo veo sentado en las calles o en las puertas de las casas. Siempre esperando algo.
Siempre de espaldas viendo al horizonte y con su sombrero.
Creo que aquel hombre del sombrero es la muerte que esta en todas partes, observando y esperando a alguien con quien admirar el atardecer, sin hablar, con una sonrisa franca en el rostro, siempre elegante y con un sombrero.
Aquel hombre del sombrero, tan solo, pero que nos ayuda tanto.
1 comentario:
hola Dona.
sigo disfrutando de tus escritos
qué bien qué bien
tengo que mostrarte lo que va de las producciones, ojalá un dia coincidamos por en msn.
mientras tanto he inaugurado un blog mio de mí,
ojalá puedas visitarlo.
www.loshilosdelavoz.blogspot.com
saludos chica
un abrazo ajarochao
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