
UN CUENTO:
Hola, érase una vez él
Sentía tanto odio que destruía
No tenía corazón, se lo había robado,
Caminaba sin rumbo fijo
Se perdía en el lugar,
No tenía cuerpo, se lo habían arrancado.
Me caía bien y nos hicimos amigos.
Nunca habló pero le entendía.
Le regalé una semilla de mi corazón y la cultivó hasta que creció un árbol.
Yo era más grande y me fui antes que él.
AL ver aquel lugar tan solitario, convertí mi cuerpo en semillas y las dejé caer.
Crecieron árboles
Ahí se alimentaba de estos, el ahora tenía cuerpo y podía hablar
Pero a él algo le faltaba
Con la última gota que quedaba de mi fabriqué un corazón especial
Se lo entregué a mi amigo y me esparcí
Ahora estaba completo y nunca se sintió perdido.
Hola, érase una vez él
Sentía tanto odio que destruía
No tenía corazón, se lo había robado,
Caminaba sin rumbo fijo
Se perdía en el lugar,
No tenía cuerpo, se lo habían arrancado.
Me caía bien y nos hicimos amigos.
Nunca habló pero le entendía.
Le regalé una semilla de mi corazón y la cultivó hasta que creció un árbol.
Yo era más grande y me fui antes que él.
AL ver aquel lugar tan solitario, convertí mi cuerpo en semillas y las dejé caer.
Crecieron árboles
Ahí se alimentaba de estos, el ahora tenía cuerpo y podía hablar
Pero a él algo le faltaba
Con la última gota que quedaba de mi fabriqué un corazón especial
Se lo entregué a mi amigo y me esparcí
Ahora estaba completo y nunca se sintió perdido.
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